Backlight: la naturaleza como espectáculo

2011


Backlight: la naturaleza como espectáculo, podría ser una instalación de carácter dual ya que la Sala ha sido dividida en dos con una pared que no oculta su carácter de partición física temporal; y las condiciones de iluminación convierten a cada uno de los dos espacios en recintos cerrados, con evidente posibilidad de asociación con situaciones que podrían ser señaladas como propias del día y de la noche, respectivamente. Sin embargo, cada una de estas situaciones podría a su vez ser descrita como una instalación con cierto sesgo aparente de puesta en escena. Puede ser que no trate de lo espectacular como podría pensarse a la ligera –aunque ciertos efectos nos recuerdan en qué consiste-, sino que estaríamos ante una reflexión crítica sobre la modalidad de presentación que conocemos como espectáculo y de cómo esta es construida para doblegar lo real. El ‘backlight’ del título es también alusión a un dispositivo doble dentro de una misma construcción: como si uno pudiera proyectarse en ella hasta empezar a ver su prolongación en un backstage, que aporta su cuota extraña, a medio camino entre lo sublime y la fantasmagoría.
  
La presencia de organismos biológicos vivos es un vínculo con algunas piezas de la muestra anterior de Lamas, DENATURACIONES (2009), que, sin embargo, viene a complejizar todo intento de explicación fácil y sucinta. Su inclusión resulta central al concepto que se anuncia en el título. Lo vivo parece de pronto estar tratado como poseedor de un perfil estelar y por momentos las instalaciones hacen eco de lo que uno se imagina podría ser una suerte de set de grabación televisiva o un estudio de rodaje. Pero lo que rodea a lo vivo no es utilería y lejos de simplemente acompañarlo está midiéndose con él de igual a igual todo el tiempo. Es notorio el abandono de la estrategia de despliegue museal: las vitrinas que invitaban a observar /contemplar contenidos con aspecto de fenómenos de la naturaleza ya no está. El artista da curso a la visibilización de la posibilidad de construir una peculiar ficción a ser proyectada en la pantalla mental del visitante. ¿Cuál?  ¿La de lo natural encarnado en el artificio que consideramos artístico?

En el ingreso la luz natural se mezcla con la luz de potentes luminarias, que según la hora del día cobran primacía. Una piscina sobre el piso casi al centro se presenta como un estanque rodeado de reflectores. Un tubo de neón penetra y traspasa una roca. Un gran contenedor transparente contiene aves, que al moverse y cantar generan sonidos que son captados e inmediatamente sometidos a un procesamiento para fijar su alteración mediante un desfasamiento de frecuencias. Detrás de la pared todo asalta los sentidos del visitante. La exacerbación de la percepción sensorial mediante estímulos diversos que no dan tregua es un indicio de que, así como en los documentales sobre vida natural el comportamiento de las formas vivas siempre varía en la oscuridad, tornándose más activo y agresivo, en esta puesta en oscuro Lamas es más avezado, más proclive a los efectos especiales para generar dislocamientos en el sensorio humano, en un enclave de dimensiones difícilmente calculables.
El artista se interroga mientras la naturaleza y lo natural retroceden y se eclipsan, pero no desaparecen. Fluyen, más bien, sugiere Lamas y son más que un rumor urbano.  

Jorge Villacorta Chávez











Aves af1 by nicolaslamas